Programa de apoyo social mal estructurados por el Ejecutivo, no solo causan malestar entre sus beneficiarios, también ha ocasionado decenas de contagios en las colas y hasta la muerte de dos ancianos.

Según Carolina Trivelli, el sistema financiero tiene una infraestructura pequeña y adecuada para atender a 4 de cada 10 adultos que tienen una cuenta.

Durante la emergencia sanitaria que se vive en el país, la distribución de los bonos, por parte del gobierno, no ha logrado satisfacer a sus beneficiarios. Esto ha causado desinformación, decenas de contagios y hasta la muerte de dos ancianos favorecidos.

Las largas colas de las personas que se ven a diario en las diferentes agencias bancarias, escuchar sus quejas, su disconformidad y la desinformación que tienen, se ha vuelto algo normal. Y esto se debe que el Estado no contaría con una plataforma digital que descongestione esta demanda.

Durante la inmovilización social obligatoria, el expresidente Martín Vizcarra anunció una serie de medidas para que los peruanos no quedaran desamparados económicamente, proporcionando subsidios económicos. Pero la dificultad de canalizar esta ayuda económica no fue la más óptima.

Uno de los problemas fue la información que se comunicaba desde diferentes entidades del Estado, y la difusión de cómo se entregarían los bonos. “Una parte el bono tenía el Ministerio de Trabajo y al MIDIS, pero nunca sabías a quien preguntarle, más el Banco de la Nación, más la PCM. Entonces, había mucho problema de quien difunde la información”, recuerda Carolina Trivelli, economista y ex ministra de Desarrollo e Inclusión Social.

Esto ha ocasionado que la gente se aglomerará y formarán filas enormes, en las diferentes entidades financieras, para realizar consultas, sobre la forma y día de pagó de estos bonos, con el temor de perder el beneficio económico. “Estas dificultades para este tipo de operaciones de tan amplio alcance, cómo son estos subsidios de bonos es complicado para alrededor de 8.5 millones de personas”, dice.

Para Trivelli, este es un problema de escala para el tipo de sistema financiero que maneja el Perú.  “Nuestro sistema financiero tiene una infraestructura muy chiquita, adecuada para atender a 4 de cada 10 adultos que tienen una cuenta y no para atender a todos los peruanos. Entonces, cuando tú le metes mucha carga revienta y hay un problema de escala”, señala.

Uno de los principales problemas que se vio al inicio de la entrega de bonos, es la falta de bancarización que existe en Perú. “Este es un acuerdo (la bancarización) que al final del primer semestre del año pasado debería haber avanzado, pero avanza lento y tiene que ser más rápido porque hay poca gente que no tiene cuenta”, dice Trivelli.

Según la última encuesta de Ipsos, solo el 51% de la población urbana cuenta con algún producto bancario a su nombre.

Otro de los desafíos que menciona Trivelli, es la infraestructura que tiene el sistema financiero para llegar a toda la población a nivel nacional, el cual se ha visto reflejado en todo el 2020. “La infraestructura del sistema financiero es insuficiente y está muy mal distribuida, es decir, hay muchas zonas del territorio donde una persona incluso si tiene cuenta no va encontrar una agencia, un cajero automático, ni suficientes cajeros corresponsales como para hacer sus transacciones sin ir al banco”, dice.

Entonces, pasar a lo digital, también requiere que haya más presencia y más infraestructura financiera. Sin embargo, Trivelli reconoce que el sistema de pago de los bonos fue mejorando del primer trimestre al segundo semestre, usando todas las cuentas que existían en más de 20 instituciones financieras para hacer el primer pago. “Se planteó el uso de trasportadoras para pagar en sitios remotos, se usaron las billeteras electrónicas que hay en el mercado, entre otros”.

Algunos de los bonos económicos entregados fueron: Bono Yo Me Quedo En Casa, Bono Rural, Bono Independiente, Bono Familiar Universal, Segundo Bono Familiar Universal. Todos ellos han estado destinados principalmente a las familias más vulnerables del país. También se entregaron otros bonos para trabajadores del sector salud, policías, trabajadores en suspensión perfecta, orfandad y electricidad.

Según las estadísticas del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS), hasta el 11 de enero de este año, el 84.2% del padrón que manejan para el área rural, equivalente a 2′ 581 494 hogares, ya cobraron el Segundo Bono Familiar Universal.

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