Cuando escuchas a un ex presidente de la República como Martín Vizcarra, ahora candidato al Congreso de la República, decir que la ivermectina es una alternativa de tratamiento contra el COVID-19, desdiciendo todo lo dicho cuando ocupaba el sillón de Pizarro; constatas que el Perú es un país donde la mala educación, la poca cultura y el fake news gozan de una vitalidad a prueba de ciencia y tecnología.

A falta de conocimiento, a falta de capacidad para la gestión, a falta de respuestas concretas que nos ordenen socialmente, a falta de liderazgos que generen respeto, a falta de hombría y decisión, a falta de valentía para reconocer errores y enmendarlos, a falta una hoja de ruta clara hacia el futuro; aparece el pensamiento mágico religioso y se apodera del imaginario social como si las respuestas a nuestros sueños se encontraran en plegarias y mundos imaginarios, donde la fantasía sustituye la realidad, y nos deja en espera de un milagro, de un suceso inesperado, de un dios benevolente que se apiade de nosotros.

Es ese pensamiento mágico (COVID) religioso que parece haberse apoderado de nuestra clase política e incluso de nuestra clase empresarial, esperando que la libertad de empresa o la libertad política puedan sustituir la realidad epidemiológica de un virus que se comporta siguiendo su propia naturaleza, una que no responde a rezos ni a súplicas desde la desgracia. Una naturaleza que enferma y mata sin distingos de clase, raza u opción política y religiosa.

Requerimos, por ello, un cambio radical de timón, para comenzar a utilizar argumentos científicos en vez de creencias, para modificar conductas y comportamientos anquilosados que se resisten a la vacunación y a la efectividad de las vacunas, instalando nuevas normalidades que reconozcan la vida antes que la muerte, que acepten que el conocimiento científico no es un juego de azar, sino investigación concreta que nos ayuda a darle calidad de vida a los peruanos.

Si no damos pasos firmes en este sentido, estaremos condenados a crear mundos imaginarios que no aterrizan en acciones concretas que cambien nuestras vidas. Estaremos condenados a líderes políticos y empresariales que persiguen dogmas en vez de constataciones científicas sobre la realidad. Estaremos condenados a perseguir sueños oscuros, que no buscan construir un mundo nuevo, sino mantener privilegios y conservar realidades que no tienen soluciones reales para lo que hoy estamos viviendo.

Cuando el pensamiento mágico (COVID) religioso se apodera de nuestras mentes, dejando de lado la razón, sin duda estamos condenando a las nuevas generaciones a un futuro sin sentido, uno que nos seguirá condenando a estar entre los últimos de la fila.

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@RuizJC
Juan Carlos Ruiz es sociólogo, periodista y experto en comunicación corporativa y marketing público y político. Actualmente es Vicepresidente Ejecutivo de Pacific Edelman Affiliate en Perú, agencia líder en comunicación y gestión estratégica, que brinda asesoría en prensa y relaciones públicas, marketing digital, asuntos públicos, investigación y desarrollo, gestión social y organización de eventos a diversas instituciones públicas y privadas.

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