Colombia se aseguró 40 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus a través de acuerdos cerrados con Pfizer, Astrazeneca y Covax. Chile espera comenzar su operativo de vacunación este fin de semana. El primer lote de vacunas de Pfizer llegará a México este fin de semana y de aquí a enero el país recibirá casi un millón y medio de dosis. El jueves 24, mientras tanto, Argentina recibirá 300 mil vacunas rusas Sputnik.

En el Perú, mientras tanto, observamos con el plato vacío como nuestros vecinos y otros países de la región comienzan a acceder al antídoto contra la COVID-19.

A diferencia, por ejemplo, de Argentina, Chile y Colombia, el Perú resultó fuertemente afectado por la pandemia casi desde un primer momento. Sin embargo, hasta ahora, ha fracasado claramente en lo que debió ser la prioridad número uno del año 2020.

Pero no hay respuestas. Se aduce a la confidencialidad de la información como si fueran negociaciones en marcha cuando la primera ministra ha debido reconocer que todo lo que tenemos con Pfizer, de la que se nos dijo que teníamos casi 10 millones de dosis aseguradas, es un lugar en su lista de espera.

La ministra de Salud, Pilar Mazzetti, anunció las nuevas medidas restrictivas para las fiestas de fin de año -menos aforo en centros comerciales, playas cerradas en Lima Metropolitana, toque de queda extendido- pero no proporciona mayores detalles de la negociación que supuestamente está en marcha. Sin embargo, advirtió que el Perú solo compraría vacunas seguras. Cabe interpretar, porque ningún reportero se lo preguntó en la rueda de prensa, que productos como el ruso, que hasta ahora no tiene el sello de la FDA gringa ni la agencia europea, tienen menos posibilidades de ser adquiridos por el Perú.

La doctora Mazzetti fue ministra de Salud del gobierno de Martín Vizcarra, que ahora le echa culpa al Congreso por el retraso debido a la demora en aprobar el fast track del registro sanitario para las vacunas. Suena divertido si tomamos en cuenta que se trata probablemente del peor Parlamento en treinta años, pero es improbable.

Relaciones Exteriores tiene la responsabilidad de estampar la firma en los acuerdos, pero quien ordena, manda y aprueba es el Minsa. El estado de las cosas formula cinco preguntas:

  • ¿Se distrajo la doctora Mazzeti y no estaba al tanto del día a día de las negociaciones cuando hace un mes anunció que nos vacunaban a casi todos antes de las elecciones de abril?
  • ¿Es cierto que las negociaciones con Pfizer se estancaron por la negativa del laboratorio a firmar una cláusula de liability -responsabilidad en casos de problemas entre los vacunados- pero aún así los otros países sí cerraron las suyas?
  • ¿No es verdad que en el caso de la vacuna de AstraZeneca y Moderna se omitió entregar la información preliminar completa de sus estudios, lo que ha sido motivo de crítica en otras partes del mundo, pero a pesar de ello Colombia, México y Argentina sí comprarán una vacuna que hoy es considerada segura?
  • ¿Qué ha pasado con las negociaciones país a país celebradas con Rusia para la compra de la vacuna que ya reparten por otros lados?
  • ¿No renunció la doctora Mazzetti a ser ministra del Interior del segundo gobierno de Alan García tras defender la compra de un lote de patrulleros presuntamente sobrevalorados? Quizá el fuerte de esta destacada neuróloga y cirujana no sean los procesos de adquisiciones. Y aquí el Perú, que ya tiene bastante con su lentitud, puede terminar pagando un precio mucho más alto.

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