Soy de los que cree que las cosas suceden por algo. Que Dios dispone de ellas de manera curiosa, pero siempre acertada. Es así que, hace unas cuantas semanas un amigo de toda la vida, de quien me alejé por discrepancias políticas, me envió, luego de mucho tiempo, un mensaje de texto acompañado con un video. En él cariñosamente me confesaba que ver el video le había recordado a mí.

Para mi sorpresa, el video no era de una persona con la que podría identificarme ideológicamente como político, pero sí como ser humano.

Era el discurso que pronunciaba el ex presidente de Uruguay, José Mujica, con ocasión de su renuncia definitiva a su posición de Senador en dicho país.

El discurso político que ofrece es increíble. Uno de los mejores que he podido escuchar, y que todo aquel que se sienta abatido por el devenir político de su país, debiera prestar atención.

En él se muestra no solo al hombre humilde que, en honor a la verdad, siempre ha sido; sino también a un ser humano donde la soberbia no encuentra espacio, una persona que despojado internamente de cualquier cargo, poder o posición ideológica comparte tres mensajes.

El ex presidente uruguayo afirma “en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio porque aprendí, una dura lección que me impuso la vida… el odio termina estupidizando… porque nos hace perder objetividad frente a las cosas”. Ojalá y muchos lo entendiéramos. Quizá así aprenderíamos que todos tienen derecho y que a todos debemos respetar. Por ejemplo, algunos a protestar, otros a apoyar y también, quienes así lo consideran, a mantener una neutralidad en determinadas situaciones.

El segundo mensaje que ofrece es la definición más acertada que he encontrado sobre la política. El ex senador afirma que “la política es la lucha por la felicidad humana, aunque suene a quimera”. Y es que, por más esfuerzo que hagan propios y extraños de llevarnos a una conclusión distinta, la política la hacemos todos y la hacemos buscando trascender. ¿Cómo? Haciendo feliz a tu pareja, a tu hijo, a tus padres, hermanos… a tus amigos e incluso a quienes pueden rivalizar contigo.

El discurso concluye con una afirmación, que todos, pero en especial nuestros jóvenes, debieran atesorar. Mujica señala que “triunfar en la vida no es ganar, triunfar en la vida es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae”. Un mensaje de esperanza, para aquellos que piensan haber perdido; un mensaje de optimismo para quienes disconformes piensan que siempre puede haber una mejor alternativa; un mensaje de paz, pues quien se levanta y continua aprende que su verdad no es necesariamente la de todos los demás.

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@MIKI_Torres_

Abogado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Lima. Master en Gobierno de Organizaciones por el PAD Escuela de Dirección de la Universidad de Piura. Estudios de post grado en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad de Esan. Especialista en Derecho Tributario, Comercial, Constitucional, MYPES y Responsabilidad Social Empresarial. Docente Universitario, por casi dos décadas, en el área de Derecho. Ex Congresista de la República. Ocupó la Presidencia de la Comisión de Constitución y Reglamento del parlamento nacional.

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