Un testigo ocular cuenta cómo el entonces vicepresidente electo Martín Vizcarra le propuso al mandatario electo Pedro Pablo Kuczynski que su hombre de confianza asumiera el Ministerio de Vivienda.

“Tengo un tractor”, lo ensalzó. “O mejor dicho, un tractorcito”.

Trujillo es bajito, más aún en comparación al metro noventa del actual presidente. Fue Vizcarra quien lo puso en el gobierno y quien llevó a Vizcarra a la campaña de PPK fue José Hernández, el tercero en el tridente de esta historia.

Cuatro años más tarde, los persistentes rumores sobre el acogimiento del ex ministro Trujillo a la colaboración eficaz han quedado en eso. Al menos por el momento.

El propio Trujillo desmintió la información vía twitter. Aseguró que “no soy ni seré” colaborador eficaz, “porque en toda mi trayectoria profesional no he cometido delitos y no he participado en hechos que vayan contra la ley”.

Pero Trujillo está en medio de todo el caso que amenaza con terminar anticipadamente la Presidencia de Vizcarra.

Durante la gestion de Vizcarra como gobernador regional, Trujillo se desempeñó como gerente de infraestructura (2011) y gerente general (2012-2014) del Gobierno Regional de Moquegua.

El proyecto de irrigación Lomas de Ilo, en el marco del Proyecto Especial Pasto Grande, lo ganó el consorcio Obrainsa-Astaldi. El ex gerente de Obrainsa, Elard Tejeda, sí es aspirante a colaborador eficaz y señala a Vizcarra por cobarle una coima de S/.1 millón por filtrarle información privilegiada que le permitió a la empresa hacerse de la buena pro de la obra de S/.81 millones.

Como supervisora del proyecto se contrató por S/.4.6 millones a Asesores Técnicos Asociados (ATA) del también ex ministro Hernández, quien sí es aspirante a colaborador eficaz y ha confirmado, y elaborado, sobre los supuestos pagos ilícitos con los que se habría favorecido el ex presidente.

Trujillo fue el gerente general responsable por la contratación de ATA, y también de las tuberías de la obra cuya efectividad ha sido severamente cuestionada. La supervisión de la empresa de Hernández costó al final S/.6 millones y el presupuesto de la obra en sí saltó hasta los S/.96.1 millones. Ciertamente, el impacto de la corrupción de las supervisoras de obras públicas en el Perú no ha terminando de sopesarse.

Más recientemente, Trujillo fue contratado por S/.60 mil por el Ministerio de Agricultura como uno de los técnicos que trabajará para poner en funcionamiento la obra mal ejecutada y deficientemente supervisada. Claramente, Trujillo sigue siendo cercano al entorno del presidente.

Trujillo dejó por segunda vez el Ministerio de Transportes y Comunicaciones en febrero, cuando el Ministerio Público le abrió una investigación por adelantar S/.41.9 millones al consorcio ICGGSA-Incot por la construcción del Hospital Regional de Moquegua, obra emblemática de la gestión de Vizcarra.

El problema es que Hernández, también supervisor del hospital, es uno de los cuatro aspirantes a colaboradores eficaces que dicen que a Vizcarra le pagaron otra coima de S/.1.3 millones por esa obra.

La aclaración de Trujillo es un punto a favor de Vizcarra, que niega haber recibido los sobornos. Siempre por el momento. Porque ahora se juega un partido del día a día hasta el 9 de noviembre, cuando será votada la nueva moción de vacancia contra Vizcarra. Más allá de su inconveniencia, no hay que ser adivino para pronosticar que un nuevo avance en la investigación del fiscal Germán Juárez que complique más al presidente podría echar su suerte.

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