“El verdadero éxito de la globalización se determinara en la medida en que la misma permita disfrutar a cada persona de los bienes básicos de alimento y vivienda, educación y empleo, paz y progreso social, desarrollo económico y justicia”. Juan Pablo II

Frente a la nueva normalidad social y laboral, encontramos que la realidad de las personas ha dado un giro rotundo, adaptarse y trabajar de manera remota para continuar con sus actividades ha sido el único camino por seguir.

Según un estudio realizado por El Instituto San Ignacio de Loyola (ISIL), el 73% de las empresas peruanas no contaba con una política o estrategia formal para el trabajo remoto antes de la crisis.

Dado el creciente interés de las empresas por la atención y calidad de los servicios, han tenido que adaptarse y evolucionar al desarrollo de diversas técnicas, debido a continuos cambios productivos en este mercado competitivo, donde es necesario estrategias de calidad como herramientas básicas para su orientación en la optimización de los recursos disponibles.

El 72% de los encuestados manifestó un aumento en su productividad, hasta ahora vimos que el trabajo remoto ofrece mayor flexibilidad y autonomía para los empleados, y un aumento de productividad y ahorros para los empleadores. No obstante, antes de aventurarse en el mundo del trabajo remoto, las empresas deben considerar su cultura de oficina actual, el tamaño del equipo y las metas.

Antes de aceptar un puesto que incluya trabajo remoto o de pedir a los gerentes trabajar de forma remota, los empleados deben considerar sus propios límites entre el trabajo y la vida personal.

Los trabajadores remotos enfrentan retos y límites para esta modalidad de trabajo.

Falta de concentración, el simple hecho de estar en casa y no contar con un espacio adecuado para el trabajo.

No saber separar la vida profesional de la vida personal, saber diferenciar cuándo es el momento para atender a las obligaciones del hogar y cuándo dedicar tiempo al trabajo.

En este punto, es importante definir un horario de trabajo y hacer todo lo posible para cumplir con ese horario. Asimismo, todos los que nos rodean deben entender que aunque estemos en diferentes lugares de trabajo, seguiremos jugando un papel importante y asumiendo obligaciones laborales.

En definitiva, el trabajo remoto puede ser una experiencia increíble pero que representa grandes retos, tanto para las empresas como para sus colaboradores.

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Licenciado en Administración de Empresas, egresado de la Maestría en Gobierno y Gestión Pública, con especialidades en Derecho Constitucional y Procesal Constitucional, Derecho Parlamentario, Contrataciones con el Estado, Gestión Integral de Conflictos Sociales, Gestión de Salud y Comercio Internacional, con nueve años de experiencia en el Sector Público y más de veinte años de experiencia en el Sector Privado, desempeñando cargos gerenciales y de Alta Dirección.

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