El barco atunero de nombre “Tláloc” de propiedad del narcotraficante mexicano Joaquín Loera “El Chapo” Guzmán, era monitoreado por la DEA, Martín Vizcarra como gobernador de Moquegua en 2011, solicitó al Estado peruano dicha embarcación.

Meses después de que Martín Vizcarra iniciara su mandato como gobernador de Moquegua en 2011, solicitó al Estado peruano una embarcación pesquera de bandera mexicana llamada ‘Tlátoc’, que se encontraba acodada en el puerto de Ilo. Un año antes, la nave había sido intervenida por la Dirandro con toneladas de droga pertenecientes al Cártel de Sinaloa, cuyo líder era nada menos que el escurridizo narcotraficante, actualmente detenido en los Estados Unidos, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El plan del gobierno regional era usar el barco como parte del plan educativo para implementar el Programa Nutricional y estudios técnicos de Ingeniería Pesquera de la Universidad Nacional. Pero jamás cumplió con dicho propósito. Meses después fue devuelto porque ocasionaba miles de soles en gastos innecesarios.

En septiembre de ese año, la regidora Dianira Meza Mendoza denunció dichas irregularidades cometidas por funcionarios de la región en el proceso de la solicitud del barco. Presentó un informe técnico legal donde concluyó sobre el grado de responsabilidad de cada uno de ellos. Eran el exgerente general Hugo Espinoza, el asesor jurídico José Carrasco, el gerente de Desarrollo Económico Jonathan Ríos y la directora regional de Producción Úrsula Naranjo.

El documento explicó que Espinoza y Carrasco recibieron la embarcación pesquera cuyos ambientes permanecían lacrados. Eso advertía que la nave podría contar aún con evidencias relevantes para la investigación, es decir que no podía ser manipulada y menos ser utilizada mientras acabe la investigación, y simplemente no dieron cuenta de ello. En el caso de los otros dos funcionarios Ríos y Naranjo, ellos habrían gestionado irregulares pagos a proveedores por el servicio de vigilancia y mantenimiento del barco en mención.

Para la exregidora Meza, existía demasiada evidencia de irregularidades en la recepción del barco y su permanencia en el puerto de Ilo. Además resaltó que la sanción quedaba en manos de la comisión de procesos de Administrativos para una próxima denuncia y sanción penal.

Fridda Morante, otra regidora, consideró que el entonces presidente regional Martín Vizcarra debió ser sancionado por la negligencia cometida tras solicitar una nave vinculada al narcotráfico, cuando no podía ser usada por ser evidencia de una investigación fiscal y judicial. Al parecer parte del cuerpo de regidores blindó a Vizcarra y la situación no pasó a mayores. El Ministerio Público investigó este hecho por presunta malversación de fondos y otras irregularidades en la asignación de un buque mexicano, pero el caso fue archivado en 2014.

LA DEA TRAS LOS PASOS DEL TLÁLOC

El barco atunero de nombre “Tláloc” de propiedad del narcotraficante mexicano Joaquín Loera “El Chapo” Guzmán, era monitoreado por la DEA, agencia estadounidense contra el narcotráfico, luego que una fuente vinculara las supuestas operaciones atuneras y tiburoneras a “El Chapo”, la nave era simplemente una fachada para transportar toneladas de droga.

Cuando estaban a punto de partir con la ilícita mercancía un equipo especial de la Dirandro capturó a parte de la tripulación dentro del “Tláloc”.  Los mexicanos sinaloenses Isabel Jacobí y Gonzalo Pozo, encargados de que la cocaína llegara al puerto moqueguano, fueron capturados y el Tláloc requisado y lacrado hasta que dure la investigación.

El grupo ‘Orión’, en marzo de 2010, realizó varios seguimientos, entre ellos al capitán del Tláloc quien se reunió con su compatriota Jorge Lizárraga en el aeropuerto Jorge Chávez y en el distrito de Miraflores. Pero quien era Lizárraga, nada menos que el coordinador del ‘Cártel de Sinaloa’ que había llegado meses antes para financiar la carga ilícita de droga.

Según la Dirandro la droga era trasladada por un corredor del narcotráfico hacia Arequipa donde era almacenada, luego era trasladada al puerto Ilo para ser preñado en altamar. Su destino final el mercado europeo, como se sabe el Cártel de Sinaloa, opera en el Perú en actividades ligadas al narcotráfico, tras varias décadas.

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