Llegada de funcionarios bolivianos a Ilo, diciembre de 2013. Martín Vizcarra gobernador en ese entonces recibe a la comitiva. La factura del alquiler de la avioneta la pago Obrainsa, días despues de ganar una millonaria obra.

La narrativa política del vizcarrismo sostiene que, bajo la presidencia de Martín Vizcarra, se inició una lucha frontal contra la corrupción en el Perú. Por eso dice que se enfrentó al Club de la Construcción, a pesar de que tuvo ex socios de aventuras empresariales en el pasado. Pero ello no impidió que bajara los sobrecostos de las obras públicas que se otorgaban al 108%, ahorrándole al Estado 2,000 millones de soles. ¡Alabado sea el señor Vizcarra!

El problema del vizcarrismo es que aún no comprende que las narrativas políticas no cambian la realidad per se. Sirven para darle significado, pero los hechos no se desvanecen por sus buenos deseos o por decretos de urgencia.

Las denuncias de El Comercio y Panorama sobre un supuesto soborno de un millón de soles recibido por Vizcarra de manos del consorcio Obrainsa-Astaldi, según declaración fiscal de un aspirante a colaborador eficaz, son espadas de Damocles que penden hoy sobre su cabeza. La delación es realizada con un detalle casi matemático; una especie de jaque mate que obligó al presidente Vizcarra a dar una entrevista en vivo a Panorama, donde su sola narrativa fue insuficiente para demostrar que no es culpable. ¡El pez por la boca muere!

Nuevamente, la torpeza comunicacional del mandatario le juega una mala pasada. Ahora tendrá que demostrar que existe un convenio de responsabilidad social empresarial que incluya entre sus cláusulas, la donación de un viaje en avioneta privada para funcionarios del gobierno regional u otros extranjeros ―como lo sostuvo el día domingo.

Tendrá que demostrar que existen actas de carácter técnico en el gobierno regional de Moquegua, que den cuenta de las dos reuniones que aceptó haber tenido en Lima con los representantes del consorcio ganador. Además, deberá abrir todas sus cartas financieras y sus gastos, los de su familia y los de su entorno cercano, para demostrar que no existe un desbalance de un millón de soles entre lo invertido y lo percibido por sus ingresos formales.

Tendrá que demostrar qué poderes oscuros se ocultan detrás de la filtración de esta información a los medios de prensa, y qué intereses particulares fueron afectados con sus “profundas” reformas anticorrupción, las que hasta el día de hoy no tienen un solo acusado ni sentenciado.

Lamentablemente, el único legado que nos deja el vizcarrismo es su derrota como tecnocracia regional, en un intento más por sustituir a la tecnocracia limeña caída en desgracia, en la conducción del aparato gubernamental. Según vamos conociendo hoy, la tecnocracia regional de Vizcarra habría estado involucrada también en el sistema corrupto que dijo combatir. Su peor error: Creer que la batalla contra los corruptos se gana solo levantando banderas de puritanismo.

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@RuizJC
Juan Carlos Ruiz es sociólogo, periodista y experto en comunicación corporativa y marketing público y político. Actualmente es Vicepresidente Ejecutivo de Pacific Edelman Affiliate en Perú, agencia líder en comunicación y gestión estratégica, que brinda asesoría en prensa y relaciones públicas, marketing digital, asuntos públicos, investigación y desarrollo, gestión social y organización de eventos a diversas instituciones públicas y privadas.

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