Foto: Andina

En la mañana del sábado el sol iluminaba intensamente la plaza mayor de Huamanga cuando las comparsas ayacuchanas desfilaban alrededor mostrando sus bailes y cantos festivos en medio de aplausos de la multitud que desde temprano encontró su mejor ubicación para disfrutar de las actividades de lanzamiento de la agenda del bicentenario de nuestra patria.

A las 11 de la mañana llegó el presidente Martín Vizcarra, acompañado de una comitiva singular se dirigió al centro de la plaza mayor para el inicio de las actividades protocolares, hasta que la Orquesta Sinfónica Regional de Ayacucho empezó a entonar las notas de las Vírgenes del Sol y en ese momento se izaron 8 banderas, el pabellón nacional, la bandera de Ayacucho y las seis banderas que representan los ejes temáticos que concentrarán las actividades del gobierno hasta el 28 de julio de 2021, cuando cumplamos 200 años de vida republicana.

En medio de gran algarabía y vítores de los asistentes el Presidente y su comitiva se dirigieron al estrado principal al lado del escenario en forma de retablo ayacuchano, hasta que llegó el momento de hablar del presidente Vizcarra, y entonces se escuchó de manera detallada los ejes de acción de los próximos meses en el marco de las preparaciones rumbo al 2021.

Las seis banderas del bicentenario izadas en la plaza representan los objetivos que se ha trazado el gobierno con el apoyo de todos los peruanos: 1) un país sin corrupción, 2) un país con igualdad de oportunidades, 3) un país de diálogo y reconciliación, 4) un país sostenible, 5) un país de integración y competitividad, y 6) un país con identidad y diversidad.

Esto significa que cada uno de los sectores del ejecutivo deberán alinear sus estrategias, planes de trabajo y actividades hacia estas banderas o ejes temáticos del bicentenario a partir de la fecha, además, otro esfuerzo mayor será promover la participación activa de los gobiernos locales y regionales, las entidades autónomas, los poderes del Estado, las instituciones del sector privado y la sociedad civil, es decir, la materialización de estas metas propuestas será tarea de todos.

Para lograr un país sin corrupción se deberá completar la reforma del sistema de justicia así como el fortalecimiento de las instituciones democráticas, de tal manera que el 2021 realmente podamos hablar de una verdadera administración de justicia eficiente, eficaz y objetiva, libre del clientelismo político y de la infiltración del crimen organizado en todos sus niveles.

Para lograr un país de igualdad de oportunidades se ha dispuesto acortar las brechas de la pobreza, reducir a la mitad los índices de la anemia e invertir en infraestructura con énfasis en los sectores de salud y educación, además de una lucha frontal contra la violencia de género, la discriminación y la intolerancia.

Para lograr el diálogo y la reconciliación se ha propuesto consolidar espacios de aproximación, encuentro y reconocimiento que promuevan la buena convivencia y la ciudadanía solidaria, justa y dialogante, y aunque esta es una de las tareas propuestas, posiblemente la cultura del odio y la confrontación que impera en estos tiempos termine siendo el mayor de los obstáculos que debemos superar.

Para lograr un país sostenible se propone reconocernos como un país megadiverso pero a la vez como el tercero más vulnerable frente al cambio climático, por lo tanto, la conservación del medio ambiente debe ser transversal, abordándose desde la infancia y de manera intersectorial desde el gobierno, aquí el ministerio del ambiente deberá convertirse en el ente rector y contar con más presupuesto para garantizar el cumplimiento de estas metas, y ojalá la Autoridad Nacional de Agua termine desvinculándose del ministerio de agricultura para ejercer con mayor “autoridad” e independencia su rol frente a la administración y gestión del agua en el Perú.

Para lograr la integración y la competitividad del país el gobierno se ha propuesto poner a las personas como el centro del desarrollo económico, donde el crecimiento esté orientado al bienestar de la familia y de nuestro territorio, lo que significa que más allá de captar grandes inversiones, ahora se deberá tener un enfoque de mayores beneficios para las personas, sus familias y sus comunidades en lugar de únicamente altas cifras de inversión pero cuya repercusión social termina siendo una especie de constantes focos de conflicto debido al deficitario balance social de las grandes empresas que operan en el Perú.

Y finalmente, para lograr un país con mayor identidad tomando como base nuestra cultura milenaria y diversidad cultural se ha dispuesto realizar una serie de proyectos culturales a gran escala, así como la recuperación y puesta en valor de nuestro patrimonio, pero lo que más quiero rescatar en este eje es el compromiso de una campaña de valores que nos ayude a construir una mejor ciudadanía, con respeto a los demás, a nuestra historia, a nuestras costumbres y tradiciones, a nuestras diferencias, si esta campaña es sostenida en el tiempo, con una estrategia comunicacional y con indicadores de gestión y monitoreo adecuados, entonces podemos mejorar el concepto de país en la sociedad peruana.

Para toda esta tarea se ha asignado un presupuesto de 35 mil millones de soles, esperemos que los gestores públicos a cargo de estos recursos actúen con probidad, austeridad y compromiso, y con la constante supervisión de los órganos de control y la vigilancia ciudadana, para evitar que la corrupción extienda sus putrefactas manos para hacerse de un porcentaje de este dinero, de esto ya estamos hartos, sino miremos la reconstrucción de Pisco, luego de 11 años tenemos las huellas de un trabajo inconcluso, mal hecho, corrupto y —como siempre— con los pobladores del lugar siendo los más afectados.

 

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