Foto: El Comercio

El Presidente Vizcarra tomará varias acciones a corto plazo, como elegir a 19 Ministros de Estado (tal vez ratificando algunos, aunque dio a entender que cambiaría a todos en su primer discurso), crear un nuevo entorno de personal de confianza que deberá estar adecuadamente capacitado para asesorar. Ya vimos que gerentes y personas con títulos y pergaminos rimbombantes del sector privado no sirven para la administración pública.

Una vez sentado con su nuevo Gabinete saldrán los temas que nos gusta a quienes respiramos gestión pública y tendrían que discutirse rápidamente. Los pongo en orden de tiempos y prioridad: 1) Cumbre de las Américas, pues ya hay un frente de Presidentes que pueden aguar este evento sin importancia real para el país, pero que sirve de foto internacional; 2) La CIDH, pues se está revisando el tema del ex Presidente indultado, además de los casos que siguen pendientes y nos agravian como el de los terroristas (hoy considerados “víctimas” por un sector de la población), debido a la omisión de nuestra educación de enseñar lo destructivo y asesinos que fueron; 3) Juegos Panamericanos 2019; 4) la Reconstrucción del Norte; 5) Línea 2 del Metro de Lima; y 6) Aeropuerto de Chincheros (mucho cuidado con este tema).

La designación de un Ministro de Economía será trascendente para que vuelva a tener el peso técnico y político de este Sector, tranquilice a los inversionistas (todavía creo que hay algunos que les interesa el Perú), plantee reformas económicas financieras, revise los datos y cifras que dejaron (y que nadie les cree), y también para que haga frente a las iniciativas populistas que están merodeando el Congreso. Aquí debería haber un pacto entre las principales fuerzas del Congreso, pues la caja fiscal no resiste semejante desfinanciamiento y son insostenibles en el tiempo.

También debería empezar a revisarse las labores de los Embajadores y de las OCEX para cambiar la imagen y atraer inversiones por el bien del país. Basta de cocteles, reuniones sociales y shopping por parte de ellos. Declarar en reestructuración a PROINVERSION, pues se sabe que es el principal responsable por los pésimos contratos de inversión, además de obtener un Laudo Arbitral Laboral muy beneficioso a cambio de nada de eficiencia por parte de sus trabajadores (salvo honrosas excepciones como la del Sec. Gral., que tuvo que “fajarse” contra la burocracia dorada de esta entidad). En el tema de la Salud, seguimos sin comprender la necesidad de tercerizar los servicios ambulatorios, mejorar los ingresos de los médicos a cambio de que trabajen aunque sea seis horas efectivamente y reestructurar el SIS.

En cuanto a la urgencia dinero, sugeriría que los recursos directamente recaudados de todas las entidades públicas, así como las utilidades de las empresas del Estado (FONAFE), pasen a constituir un único fondo intangible que sólo sea usado para mejora de la infraestructura del Estado con supervisión directa de la Contraloría General de la República.

Finalmente, tener un Premier que “pode” a estos funcionarios, asesores y directores que han estado bajo la sombra del poder, pero que en verdad ejercían, incluso, más que cualquier Ministro de Estado. Asimismo, definir qué se hace con SERVIR y la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI).

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