Foto: Correo

Cada cinco años elegimos presidente y congresistas, las campañas electorales son apasionantes y los candidatos nos llenan de promesas y nos generan expectativas sobre el futuro del país. Se firman actas de compromiso con sindicatos, federaciones, asociaciones, centros poblados, regiones, gobiernos locales, se llena de ilusiones a la población.

Las razones técnicas que hace imposible cumplir las promesas que satisfagan las demandas ciudadanas se debe fundamentalmente a las siguientes: 1. La base tributaria en el Perú es sumamente reducida, 2. El 70% de nuestra economía es informal. Es decir, cualquier estudiante de economía se puede dar cuenta que es imposible financiar la oferta de servicios públicos que demanda la ciudadanía con ese nivel de informalidad (que exige salud pública, educación gratuita, seguridad ciudadana, etc. y no contribuye en financiarlos). Los contribuyentes formalmente representan el otro 30% de la economía, con una presión tributaria asfixiante. Un ciudadano formal debe pagar, 15% de impuesto a la renta, 10% de AFP, 1.5% de contribución al funcionamiento de las AFP, impuesto predial, arbitrios, IGV. etc., estimo que, del salario bruto, el ciudadano formal destina alrededor del 30% a contribuciones obligatorias.

Por eso resulta irresponsable y atenta contra toda ética, que los candidatos se comprometan formalmente a solucionar todos los problemas a sabiendas que no las cumplirán. Una vez elegidos, se convierten en autoridades y la población no hace la distinción entre candidato y autoridad elegida. Los efectos de las promesas ofrecidas y no cumplidas se manifiestan en la validación del “todo vale para cumplir el objetivo”, pérdida de credibilidad de los gobiernos, convirtiéndolos en  ilegítimos frente a la ciudadanía y ahonda, aún más, la crisis de credibilidad.

En el aspecto político, es difícil en la actualidad distinguir ideologías, no solo en el Perú si no en la mayoría de  países del mundo, estamos en la  era del conocimiento, de las generaciones “X”, “Y” y “Z” que han cambiado la forma de ver las ideologías y a los partidos políticos, muy influenciados por las redes sociales y las evidencias visuales, lo anterior nos permite plantear la siguiente hipótesis: “ El origen de la reaparición de los populismos y los nacionalismos se debe a la profunda frustración de las ciudadanos interconectados e informados del incumpliendo de las promesas de sus líderes, a través de las  redes sociales”. Entonces, si a la falta de identidad ideológica se le añade promesas incumplidas con ciudadanos interconectados, la frustración resulta muy grande.

Quizá, como consecuencia de lo anterior observamos gobiernos populistas que aparecen, gobiernan y luego desaparecen quedando sin representantes en el poder legislativo, ni a nivel regional y local. Situación propicia para ser sometidos a juicios políticos y persecución fiscal y judicial (llegándose a cumplir la Teoría de Juegos de John Nash sobre el uso de la estrategia dominante) con el consecuente efecto devastador en la percepción de la ciudadanía que interpreta que ningún gobierno es capaz de ser honesto. Si comparamos las economías más desarrolladas como USA, por ejemplo, George Bush cometió graves delitos, como el ataque preventivo a Irak o la tortura de los presos en Guantánamo, sin embargo el partido republicano no permitió el juicio político del expresidente.

Las manifestaciones del sur del país, las huelgas del gremio médico, de maestros, de las regiones, de los militares y policías son consecuencia de promesas y compromisos no cumplidos y si a esto le sumamos el problema económico que ha generado el caso ODEBRECHT y la ineficaz intervención del gobierno, creo que los peruanos en estas fiestas patrias tenemos muy poco que celebrar.

¡Participa del debate! Deja tu comentario

Por favor, ingrese su comentario
Please enter your name here