La décima parte de los aproximadamente 25 millones de peruanos registrados en el padrón electoral votarán por primera vez en las elecciones de abril.

Esos votantes vírgenes son parte de los 8 millones y medio de población joven en el Perú, que está entre los 15 y 29 años. El 27% del total.

Si el país reclama un cambio generacional, ¿qué se le dice a esos jóvenes?

Para empezar, el 62% pertenece a la Población Económicamente Activa. Es decir, chambean. O necesitan chambear. Casi cuatro millones y medio. Y ojo que otros 1.3 millones caen en la famosa categoría de los “ninis”. Ni trabajan, ni estudian.

En los últimos años, el empleo juvenil adecuado ha sido cada vez más escaso. Los costos de contratación y despido lo hacen más precario, así como los tan mencionados bajos niveles de productividad, y un porcentaje mayoritario labora en PYMES.

En números para este año del INEI, el 32% de los jóvenes que trabajan se encuentra en la actividad de Servicios, el 22,7% en Agricultura, Pesca y Minería, el 19,2% en Comercio, el 10,9% en Manufactura, el 9,5% en Transportes y Comunicaciones, y el 5,8% en Construcción.

De otro lado, alrededor de 36% de jóvenes cuenta con educación superior, con aproximadamente 5 puntos más para el área urbana. Se trata de un número que viene en incremento.

Según datos de Asiste Perú, antes de la pandemia el 50% de alumnos de universidades e institutos superiores trabajaban para costear sus estudios.

¿Qué pasó con la pandemia?

Ese empleo adecuado que ya era difícil de encontrar cayó en casi 63%. Pero el desplome fue más fuerte para el que menos preparado estaba: 65% para el que solo tiene primaria, casi 56% para los que completaron secundaria, 43% en el caso de los que tienen educación superior no universitaria, y 33% para quienes cuentan con estudios universitarios.

No hay que ser mago para vincular la deserción en la educación universitaria con la caída del empleo. Al finalizar el 2020, unos 600 mil jóvenes habrán dejado sus estudios superiores.

El ingreso promedio para esta población joven se encuentra en torno de los S/1,000. Pero los números se incrementan en caso de contar con estudios superiores y descienden para las mujeres.

Una clave para ser el candidato de los votantes vírgenes será, en primer lugar, conectar las variables de educación apropiada con la de empleo adecuado.

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Politólogo con maestrías en Periodismo y Estudios Latinoamericanos. Conductor y entrevistador en TV Peru. En 20 años pasó por casi todas las oficinas de Caretas. También ha hecho radio en RPP y 1160, y fue jefe de redacción del semanario colombiano Cromos.

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