6 de diciembre de 2013, Vizcarra asistió a firma de contrato con Obrainsa por obra cuestionada. Primero por la izquierda es César Bayro, de dicha empresa.

Mucho se ha especulado las últimas horas por los motivos que habría tenido el constructor Elard Tejeda, ex gerente general de Obrainsa, para acogerse recién ahora a la colaboración eficaz con información que compromete al presidente Martín Vizcarra en actos de corrupción.

Si lo que dice Tejeda sobre el soborno de S/.1 millón pagado en 2014 al entonces presidente regional de Moquegua es cierto, no será muy difícil probarlo.

El dinero habría sido entregado vía dos cheques, uno de S/.600 mil y otro de S/.400 mil, a Vizcarra, a cambio de información privilegiada que le permitió a la constructora hacerse de la construcción de un canal de irrigación en el Proyecto Lomas de Ilo, ejecutada en consorcio con la italiana Astaldi.

Ambos cheques, según la información proporcionada, fueron emitidos a nombre de Tobías Puerta Gutiérrez, conserje de Obrainsa.

Vizcarra señala que de la licitación se encargó la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS). Pero también que los expedientes técnicos los entregó su gobierno. Según el aspirante a colaborador, la información clave que le proporcionó Vizcarra luego de que UNOPS le pidiera al consorcio reajustar sus precios fue que, si bien las especificaciones técnicas estaban entre los S/.80 millones y los S/.90 millones, su propuesta no debía exceder los S/.81 millones. La buena pro se otorgó por S/.80’981,137.34 el 27 de noviembre de 2013 y el contrato se firmó el 6 de diciembre, y al evento asistió Vizcarra.

¿Por qué Tejeda canta recién ahora? El delito de cohecho genérico propio, que es el que le correspondería a Tejeda, está penado con no menos de cuatro y no más de seis años. La prescripción, que corresponde al período de la pena máxima, se habría cumplido a fines de 2013, cuando se había acordado el chanchullo, o en todo caso a inicios del 2014, tras haberlo cancelado.

El supuesto delito de Tejeda ya prescribió. El ex gerente de Obrainsa estuvo prófugo de la justicia desde que fue incluido en las investigaciones del caso del Club de la Construcción. Pero el 1 de octubre sus abogados le alcanzaron la documentación -que incluye los cheques- al despacho del fiscal Germán Juárez Atoche. El viernes 9, a pedido de Juárez, el Poder Judicial le otorgó a Tejeda arresto domiciliario. La información fue transmitida a la prensa casi más rápido de lo que le tomó a Tejeda llegar a su casa. En las últimas semanas hubo señalamientos contra la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, por presuntos favorecimientos hacia Vizcarra en el caso de Richard “Swing”. Las pugnas dentro del Ministerio Público podrían expresar un contrapeso. No es la primera vez que los tiros vienen de parte del equipo Lava Jato.

La situación de Vizcarra es muy distinta a la de Tejeda. El cohecho pasivo propio que habría cometido en su calidad de funcionario público tiene penas que van de los seis a los ocho años. No ha prescrito aún.

Vizcarra negó las acusaciones entrevistado en Panorama y dijo que el alquiler de la avioneta pagado por Obrainsa para trasladar a funcionarios bolivianos al Puerto de Ilo, a pedido del actual presidente, fue parte de la responsabilidad social de una constructora que busca influir positivamente en el entorno. El vuelo se realizó en noviembre de 2013, días antes de la firma de la buena pro. El aspirante a colaborador añadió que el vuelo fue parte del trato con Vizcarra.

Vizcarra dice que no asistió a las oficinas de Obrainsa en Lima en noviembre de 2013, antes de la firma de la buena pro, como sostiene el aspirante a colaborador, pero sí sostuvo encuentros de “carácter técnico” después de la firma. En estas últimas ocasiones -que fueron el 27 o 28 de enero, y entre el 4 y 7 de abril del 2014- es cuando, según el colaborador, Vizcarra recibió las dos armadas del pago acordado. En la primera reunión, antes que Tejada se quede solo con Vizcarra para, supuestamente, darle los primeros S/.600 mil, también estuvieron César Bayro, gerente de obras, y Giacomo Orsati, el socio de Arsati.

Quienes han pasado por las oficinas de Obrainsa en el Centro Empresarial Cavenecia en San Isidro, saben que los visitantes se deben someter a dos controles de identidad. No será difícil comprobar la fecha de las visitas.

La situación de Vizcarra se ha tornado muy complicada. Cabe recordar que un actor clave para la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski fue el ex primer ministro César Villanueva, otro gobernadora regional que fuera artifice del “milagro de San Martín” y hoy se encuentra hasta el cuello por recibir coimas de los brasileños. A la hora de moralizar se olvidó de la huaca de esqueletos que tenía en el clóset.

Adicionalmente, ex ejecutivos de ICCGSA y de la ecuatoriana CASA se han acercado al fiscal Juárez para ofrecer información sobre presuntos actos de corrupción adicionales que comprometen al actual presidente. Se trata de otros miembros del Club de la Construcción, que Vizcarra se ufana de haber desactivado cuando fue Ministro de Transportes y Comunicaciones, al denunciar que en promedio las buenas pro se contrataban al 108% del monto especificado, y que tras su intervención no superaron el 100%.

Qué paradójico sería que el Waterloo del presidente llegara por haber acordado con una constructora que se baje lo suficiente como para llevarse la obra.

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Politólogo con maestrías en Periodismo y Estudios Latinoamericanos. Conductor y entrevistador en TV Peru. En 20 años pasó por casi todas las oficinas de Caretas. También ha hecho radio en RPP y 1160, y fue jefe de redacción del semanario colombiano Cromos.

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