Foto: Gestión.

Según la definición de FAO para el Perú, “La Agricultura Familiar se caracteriza principalmente por el predominante uso de la fuerza de trabajo familiar, el acceso limitado a los recursos tierra, agua y capital, la estrategia de supervivencia de ingresos múltiples y por su heterogeneidad.” (agriculturafamiliarperu.pe)

Actualmente mucho se discute en el Ministerio de Agricultura sobre este concepto. Muchos opinan, muchos dicen y muchos escriben interminables consultorías, con diagnósticos y recetas que se tornan inviables o terminan en un cajón por decisión política, beneficiando sólo a los autores de tales documentos.

La agricultura familiar necesita tierra, agua, financiamiento, mercados, logística y el acople necesario entre la tecnología actual y los conocimientos ancestrales de las familias.

Aquí nos detendremos un segundo. ¿Tierra, agua y financiamiento pueden ser encontrados por las familias de agricultores en el ámbito privado? ¿En el Perú? La respuesta rotunda es no, a no ser por algunas iniciativas de tipo asistencial que no alcanzan para el desarrollo de las familias en el ámbito rural.

Los presupuestos anuales del Ministerio de Agricultura contienen cerca de un 75% de recursos que, directa o indirectamente, deberían financiar a la agricultura familiar. Programas de riego, mejoramiento de suelos, construcción de canales, pastos mejorados, investigación, sanidad, financiamiento directo, seguro agrario, entre otras cosas. Casi nada del presupuesto va a la gran agricultura puesto que ella encuentra sus propios mecanismos de financiamiento (si no hay corrupción de por medio – Agrobanco – Fondo Agro Perú).

Es decir, los recursos existen ya en los pliegos presupuestales pero aquí el problema principal y que claro no se discute en las “mesas técnicas”. La pobre ejecución presupuestal y en muchos casos la deficiente ejecución de las obras.

El 2019 se ejecutó menos del 80% del presupuesto sector 13, Agricultura. Se dejaron en el camino más de 600 millones de soles, que suponen cerca de 450 millones que podrían beneficiar a la agricultura familiar. Este sector que es prioritario para el país – seguridad alimentaria, segundo en generación de divisas, mayor captación de PEA- fue el ÚLTIMO en ejecución presupuestal, el último y eso que tuvo 2 ministros en el año.

No debemos echarles la culpa a los gobiernos regionales o locales ya que hace algunos años se decidió que fuera el Ministerio de Agricultura, el encargado de la ejecución de la mayoría de programas y proyectos dirigidos a la agricultura familiar.

Tal vez si dejaran un poco la discusión en “comisiones” y se preocuparán por una eficiente ejecución presupuestal, la agricultura familiar si ocuparía el espacio que debe ocupar en el escenario nacional e internacional. #ejecutenmejorelpresupuesto.

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