Foto: Federación de Periodistas del Perú.

Una primera lectura de la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones 2018 (ERESTEL 2018) publicada por OSIPTEL días atrás nos muestra que el servicio de internet en el país crece en forma consistente, aunque en forma bastante dispar entre internet móvil y fijo y además con brechas aún significativas según niveles socioeconómicos, ámbito geográfico o grupos etarios.

Referencia valiosa para el diseño de políticas del MTC y del propio OSIPTEL.

Crecimiento consistente

Según la encuesta, entre los años 2012 y 2018 el acceso a internet creció de 2 a 7 millones de hogares y el uso de internet de 11 a 16 millones de personas, resultado posible gracias a la masificación en la tenencia de smartphones, que pasó de 14% a 73% de los hogares en el mismo período, crecimiento superior a la tenencia conjunta de computadoras de escritorio y laptops (de 37% a 63%).

El crecimiento en el servicio de internet es entonces explicado mucho más por internet móvil que por internet fijo: sobre la penetración de 73%, 49% de los hogares cuenta con conexión sólo móvil, 22% cuenta con conexión móvil y fija y apenas 2% cuenta con conexión sólo fija.

Foto: DN Consultores.

Inequidad digital

Aunque en menor magnitud que en años previos, las brechas de acceso a internet son aún significativas, en tres niveles: nivel socioeconómico (NSE), ámbito geográfico y edades.

Por NSE, la penetración de acceso en el NSE E (43%) en el año 2018 se ubica muy por debajo del NSE D (71%) y más aún de los NSE A, B o C (por encima de 90%). Algo similar ocurre por ámbito geográfico, donde la penetración de acceso en la población rural (37%) se ubica muy por debajo de Lima Metropolitana (91%) o del resto urbano (77%), mientras que por edades sólo 35% de la población mayor a 51 años usa internet, a pesar de que en el 65% de los casos su hogar tiene acceso al servicio, de lo cual deducimos que esto obedece a que sólo 37% de esta población cuenta con un smartphone con conexión a internet móvil.

Telefonía QEPD

Como una revelación interesante de la encuesta, encontramos que el uso del internet móvil para llamadas ha pasado de 9% (2014) a 37% (2018), situación además consistente con la reducción en el tráfico de voz móvil promedio por línea (MOU, por sus siglas en inglés), que según estadísticas también de OSIPTEL registraría en el año 2019 una caída por primera vez luego de un crecimiento sostenido desde la entrada al mercado de Entel y Bitel (2014).

Implicancias

Con cargo a una posterior revisión más exhaustiva, lo revisado hasta ahora nos motiva 2 reflexiones iniciales.

Primero, el crecimiento en el servicio de internet es una buena noticia, pero el desequilibrio entre internet móvil y fijo no lo es, debido a la naturaleza complementaria entre ambos servicios. Internet móvil es más útil como herramienta de comunicación o información, mientras que internet fijo lo es como herramienta de productividad o desarrollo personal.

Por ejemplo, el proyecto de Escuelas Digitales en actual gestación desde el MINEDU tendrá un mayor impacto si el acceso a internet fijo en dichas escuelas es complementado con el mismo servicio en el hogar de los estudiantes, que les permita usar las plataformas educativas mediante una computadora o laptop en una forma presumiblemente más amigable que mediante internet móvil desde un smartphone.

Añadido esto a la brecha socioeconómica o geográfica, esto refuerza la necesidad de resolver la situación actual de la Red Dorsal a nivel nacional, además de políticas conjuntas entre el MTC y el Ministerio de Vivienda para facilitar el despliegue de nuevas redes de fibra óptica en entornos urbanos, mayor competencia en internet fijo y programas masivos de alfabetización digital.

Segundo, aunque el regulador ha manifestado su firme compromiso al respecto, la predominancia del internet por encima de la telefonía representa una señal inequívoca sobre la necesidad de acelerar el proceso de simplificación normativa a medida de esta nueva realidad y más aún del escenario 5G que se avecina.

Sin duda, ERESTEL 2018 es un notable aporte para medir la temperatura a la evolución del mercado.

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