Foto: Cluster Salud

La presentación de los “Lineamientos para la gestión hospitalaria en Lima Metropolitana para el 2019”, en el marco del Programa de Creación de Redes Integradas de Salud y del Convenio del Ministerio de Salud (Minsa) con el Banco Mundial, requiere un análisis mayor debido a sus implicancias hasta el 2025. En ese sentido, la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Marcos, a través del Departamento de Salud Pública y Medicina Preventiva, ha realizado, dada la importancia del tema, un conversatorio con diferentes expertos. La presentación del Minsa ha evidenciado problemas e incoherencias de enfoques y acciones, que de no corregirse representarían un retroceso en la capacidad de respuesta sanitaria de nuestro país. Veamos:

Falta de comprensión en la definición de términos, en relación con el significado de la Atención Primaria de Salud y del Primer Nivel de Atención. En modo equivocado se usan como sinónimos. Como sabemos la Atención Primaria de Salud es una estrategia política que proviene de la Conferencia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Alma Ata que la define de la siguiente manera: “La atención primaria de salud es la asistencia sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticas, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación.” En cambio, el primer nivel de atención es parte de la clasificación de los establecimientos de salud según nivel de complejidad. El primer nivel de atención de salud se refiere a los 8,000 centros de salud y postas de todo el territorio nacional. La confusión es grave, sobre todo en quienes lideran las instituciones de salud.

Existe confusión entre el rol del Estado en la salud pública y frente al diseño de las Redes Integradas de Salud en la provisión de la salud pública solo para los asegurados del SIS. Esta confusión parece increíble, porque retoma una práctica recurrente durante el lustro humalista, hoy ya superada. Las actividades de promoción y prevención, la Atención Primaria de Salud y la intervención en los determinantes económicos, sociales y culturales, son universales; es decir, para todos los habitantes. Por ejemplo, en un desastre natural, en una epidemia, en acciones de prevención, no es posible que el gobierno se ocupe sólo de los afiliados al SIS. Es obvio, que la respuesta sanitaria beneficia a todos. En consecuencia, las Redes Integradas de Salud deben estar diseñadas para cuidar y atender a toda la población.

La configuración de las Redes Integradas de Salud con un enfoque curativo, cuyo ámbito de acción se refiere a la integración vertical del Minsa y los gobiernos regionales. Aunque, a decir verdad, la integración horizontal con los demás componentes del Sistema Nacional de Salud; es decir, con Essalud, sanidades militares, sanidad policial, servicios municipales, servicios privados y mixtos, es puesta como una meta para el largo plazo, “que quizá nosotros no veamos”. ¿Qué cosa? Sí, no es broma. Por ejemplo, un profesor de primaria que trabaja en un caserío de la selva, que es afiliado a Essalud, tendrá que pagar de su bolsillo si necesita ser atendido en un centro de salud del gobierno regional, porque Essalud no posee un centro de atención en esa localidad. El policía hará lo mismo, porque, tampoco existe un centro médico policial. Y así también con los asegurados agrarios de Essalud, con los servidores del Banco de la Nación, del Ministerio de Agricultura, con los afiliados a los seguros privados y la lista podría continuar. ¿Es posible que el Minsa no comprenda que la conformación de Redes Integradas de Salud implica la integración horizontal y vertical de todos los componentes del Sistema Nacional de Salud, bajo su liderazgo? Parece increíble.

Además, como justificación para fortalecer la medicina curativa, se compara, en modo irregular, la producción de servicios del año 2014 con el financiamiento del 2019 para concluir que hay ineficiencia y baja productividad. Por ejemplo, señalan que los 35 establecimientos del primer nivel de atención de Lima Metropolitana —es decir, los centros de salud— han atendido solo 1998 partos, frente a 153,806 que atendieron los hospitales. Primero, que esa producción corresponde al 2014, no al 2018. Segundo, en el 2018, solo un centro de salud, el Materno Infantil del Rímac, atendió 1300 partos. Tercero, es obvio que la cifra del 2014 es equivocada y la extrapolación al 2018 más aún.

El Minsa debe mirar desde la perspectiva del ciudadano, del usuario, de las familias y de las comunidades. ¡Es imprescindible corregir!

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