Foto: El Comercio

“Ser Alcalde de Lima es lo más parecido a ser Presidente de la República y eso causa celos”, me dijo alguna vez Alfonso Barrantes Lingán, ante mis interrogantes sobre el segundo gobierno de Fernando Belaunde. Eran los primeros meses de la gestión de Frejolito y el gobierno de Acción Popular bloqueaba sin misericordia financiamiento y nombramientos de la primera administración izquierdista de una ciudad capital de América Latina.

Barrantes había derrotado a Eduardo Orrego, precedente Alcalde de Lima, generando un cortocircuito que había llegado al propio Primer Mandatario, quien tenía especial predilección por su correligionario. Seis meses después, lanzado el Programa del Vaso de Leche, la Señora Violeta Correa, convenció a todos los termocéfalos de AP, que el nuevo alcalde de Lima era un potencial aliado y un líder en la batalla por la infancia. Violeta siguió con su proyecto de Comedores Populares y Barrantes con el Vaso de Leche en una demostración civilizada de convivencia política.

Siempre me impresionaron las buenas formas de don Fernando, su imbatible sabiduría de exiliado político durante una década, su amor por el Perú y su capacidad de valorar la opinión ajena. Del natural recelo inicial pasó a un generoso apoyo al Programa del Vaso de Leche y una cordial relación con el Alcalde.

Si Belaunde era el líder telúrico que abría la tierra para hacer carreteras y tender la luz, o alentar el Ayni con Cooperación Popular, Barrantes era un Fray Martín que no tenía otra opción que juntar voluntades.

Puso a un joven Castañeda Lossio a cargo de EMAPE, la empresa del cobro del peaje, caja chica de la Municipalidad que producía mas de 300 millones de soles al año. Era un gesto hacia AP y el Presidente, pero Castañeda había creado Polvos Azules y sus relaciones con los comerciantes informales fueron de gran utilidad para el burgomaestre.

En otra astuta y sabia movida, el Alcalde puso en mayoría en el organismo encargado de supervisar el Programa del Vaso de Leche a los regidores del APRA.

Adiestrado en las artes de San Martín de Porres, Barrantes sumó otra y otra vez aliados y amigos a su causa.

Jorge Muñoz, nuestro Alcalde, hombre creyente tendrá que imitar al santo moreno para unir voluntades en estos tiempos de tormenta.

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