Foto: AméricaTV

Tanto permitir la reelección como prohibirla no incide de manera decisiva en la calidad del Parlamento. Lo que logra ese efecto son otras medidas que comprometen, muy especialmente, a los partidos políticos.

El Congreso es una de las instituciones con los índices más bajos de aprobación, y parte de ese descrédito se debe a su excesiva fragmentación. La respuesta está, principalmente, en la debilidad de los partidos. Entonces, los problemas del Congreso son consecuencia de la indisciplina y poca consistencia de los partidos, que a su vez se traduce en la fragilidad de los grupos parlamentarios.

Si bien un congresista no está sujeto a mandato imperativo respecto de sus representados y de otras autoridades, no puede aceptarse sin reservas la proscripción del mandato imperativo respecto de los partidos políticos. Por esa razón se debe propender a listas cerradas y bloqueadas, que facilita que entren al Congreso quienes forman parte del núcleo duro del partido y cuya disciplina partidaria se trasladará a los grupos parlamentarios.

Me parece que sería recomendable modificar el reglamento del Congreso a fin de impedir que nuevos grupos se formen durante el período legislativo. Aquellos parlamentarios que se retiren no formarán nuevos grupos como ocurre en México, España o Alemania. Cuando se llega al Congreso a través del voto preferencial, no hay concepto de disciplina partidaria. Obtienen su curul, y después se van, forman nuevos grupos sin afinidad ideológica o partidaria, lo que dificulta cualquier coordinación y daña la imagen del Congreso. Si bien no es posible dar previsibilidad y coherencia a través del reglamento, sí es posible ordenar un poco las cosas.

Todos dicen “no hace falta más partidos, hay que fortalecer los que hay”. ¿Qué hay que fortalecer? Salvo 2 o 3, lo que hay hoy en día son casi todos una una casta cerrada de imposible acceso, sólo accesible a la cúpula por el dinero o la franela. No hay cuadros, o son pocos. La rémora aduladora y servil devienen en “dirigentes”, de ahí vemos esa pobreza de cuadros políticos reflejada en el Congreso. Eso tiene que cambiar y espero que así sea.

Deja un comentario