Foto: La República

En estos últimos días se han escrito varias páginas de las más tristes en la historia del Perú, aquellas que originan a su vez, que la ciudadanía haya perdido la confianza en sus gobernantes y en toda la clase política. El daño causado por la conducta del ahora ex Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, de un grupo de congresistas y de varios Ministros, ha sido de una magnitud tan grande que sin duda constituye la evidencia de una grave crisis institucional, donde las autoridades llamadas a proteger nuestra democracia, la socavan. Esto da cuenta de que algunas personas en determinadas situaciones no tienen límites en cuanto a parámetros morales, pues el espacio de las tratativas que se presentaron evidenciarían la comisión de actos de corrupción, alcanzando incluso a la designación de funcionarios públicos a dedo, como parte de una oferta a cambio de votos que intentaron disfrazar y que ellos mismos denominaron la “apuesta por la gobernabilidad”.

La carta de renuncia del señor Kuczynski está plagada de mentiras e inexactitudes, le da una apariencia de responsabilidad absoluta al Congreso respecto de la nula capacidad de gobernar nuestro país, pero también evidencia la ausencia de reconocimiento de responsabilidades en los actos que hemos descrito en el párrafo precedente, actos no admisibles para las más altas autoridades del Estado, pero que ha sido un denominador común en el historia de nuestro país, con el afán de retener a toda costa el poder, sin importar los medios que se utilicen para ello. Esto es algo que ya no debemos permitir de cara a construir un futuro sin corrupción y que nos permita implementar mecanismos de control de los actos de poder. Todos los actos descritos habrían ocurrido con la concurrencia de muchas personas que representan al Poder Ejecutivo, incluida la Premier, todo lo cual, reiteramos, es inadmisible.

En esta situación en curso, el Congreso ha realizado el trámite con el debate correspondiente y, mediante acuerdo multipartidario, ha emitido los actos necesarios para encaminarnos a fin de superar esta crisis institucional. Como parte de estos actos, se ha procedido con la designación del señor Martín Vizcarra como Presidente de la República, y seguramente en adelante con la conformación del nuevo gabinete. Desde el Congreso, colaboraremos en todo aquello que permita reencauzar al país a un debido orden constitucional y político, haciendo énfasis en el fortalecimiento institucional y la reactivación económica, permitiendo una mayor generación de empleo, el cual se ha retraído y ha tocado fondo en el periodo de los últimos 15 años.

Espero que esta etapa de crisis, con toda la connotación y elementos que hemos reseñado, se supere de forma acelerada. Hacemos una apuesta por el éxito de la gestión de actual mandatario, el Sr. Vizcarra, quien como lo ha ofrecido, deberá guiar nuestro país a una verdadera reconciliación. Sus compromisos, con un gabinete renovado, con la salud, con la educación y la lucha contra la corrupción son, sin duda, lineamientos que todos compartimos, especialmente la suscripción de un nuevo pacto social. Invocó la frase expresada en su discurso: “Quiero transmitirles la esperanza y la fe de que juntos podemos construir un futuro mejor”.  El Perú requiere en este momento de una gran dosis de esperanza.

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