Foto: La República

Este jueves último, en la clase del curso que dicto, me tocó hablar con mis alumnos como cada año, sobre la relación entre el “Estado y el Poder”. Hablamos de Hobbes y de Montesquieu, y la reflexión final de la sesión es y seguirá siendo ―de acuerdo a la teoría constitucional― que en un Estado Democrático como el nuestro, el Poder no puede estar concentrado, sino que es necesario que exista un equilibrio de poderes al interior del Estado, así como, una necesaria coordinación y fiscalización entre los mismos, entre otras conclusiones.

Sin embargo, al llegar al Pleno del Congreso de la República, donde sería debatida horas más tarde la admisión de la moción de vacancia contra el señor Presidente de la República, Sr. Pedro Pablo Kuczynski, pude ver a la Sra. Aráoz, sentada en su escaño después de muchos días, que además de ser la Primera Ministra y Vice Presidenta de la República, también es Congresista de la República por el distrito electoral de Lima. En épocas donde el oficialismo habla de una dictadura parlamentaria ―la cual no existe― me parece oportuno evidenciar a mi juicio, una excesiva concentración del poder en la Sra. Aráoz, pero además contradictoriamente, su incapacidad para generar los consensos que el país requiere y cuya responsabilidad recae en la persona a cargo del premierato.

Efectivamente, desde el inicio del actual Gobierno, la señora Mercedes Aráoz no ha hecho más que generar conflictos, lanzar ataques e improperios contra cualquier persona que osara criticar al Gobierno, cuando su trabajo y los cargos que se le han encomendado requieren necesariamente de capacidades para generar consensos, que tiendan puentes con otras fuerzas políticas y entes de poder existentes al interior del Estado. Uno de los ejemplos más recientes son sus declaraciones sobre la mencionada moción de vacancia, así como, la visita de los miembros de la Comisión Lava Jato a Palacio de Gobierno.

Como se recordará, en diciembre último, el señor Kuczysnki, luego de varios intentos fallidos, se comprometió a recibir a los miembros de la Comisión Lava Jato, visita que finalmente se concretó el viernes último, sin embargo, lejos de guardar prudencia ante la expectativa generada por dicha reunión, lo primero que hace la señora Aráoz es atacar a la Comisión, tildándola de ilegítima y desprestigiada, acusándola sin fundamento alguno de retener y filtrar información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), cuando ese reporte en realidad ya tenía la condición de información pública, y además, habría sido publicada en medios el mismo día que llegó a la Comisión Lava Jato.

Mercedes Aráoz, congresista, vicepresidenta y Premier, es quien representa en primera línea al gobierno peruano. Es la figura de primera línea del Poder Ejecutivo y quien debería, como ya se ha precisado, tener la capacidad de generar, por lo menos, mínimos puntos de encuentro, coordinar y si le fuera posible conciliar. Si estas son sus funciones, ¿acaso cree que atacando y buscando desprestigiar a Poder Legislativo podrá lograr buenos resultados para su gestión que tiene repercusión en la situación de una cantidad de peruanos? La crisis política que el Perú enfrenta es grave, y ha tenido y tendrá fuertes repercusiones de caracter económico y social, repercusiones que pueden y deben ser mitigadas con un trabajo de conciliación y coordinación adecuado entre poderes, conforme se demostró con la Ley de Reconstrucción o la reciente aprobación de la norma que reemplaza al Decreto Urgencia 003-2017.

La señora Araóz debe procurar tender puentes, encontrar puntos de coincidencia, ese es su trabajo, no por la persona en sí, sino por lo que el cargo de Premier representa para la búsqueda del bienestar de los peruanos, en tal sentido debe procurar dejar de ser fuente de enfrentamiento constante para el Poder Ejecutivo y el Parlamento. Debe procurar el bien común de los millones de peruanos, sin distinción alguna y no sólo concentrar el poder en su persona.

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