Hace poco más de una semana, los peruanos nos horrorizamos ante un desagradable hallazgo: parásitos en conservas importadas de caballa. Uno de los productos más usados para salir del apuro y preparar una comida rápida y, a priori, nutritiva, se convertía de pronto en un riesgo para la salud.

Tras poner el grito en el cielo, otra pregunta acaparó la atención pública ¿Por qué teniendo a la mano uno de los mares más biodiversos del mundo teníamos que importar conservas desde países asiáticos? La respuesta es compleja y preocupante. Para despejar estas dudas, tuvimos una interesante y profunda conversación con Alfonso Miranda, presidente del Comité de Pesca y Acuicultura de la Sociedad Nacional de Industria (SNI), quien reveló un escenario en el que no solo está en peligro la salud pública, sino la industria pesquera peruana en su conjunto.

En entrevistas anteriores comentaba que la competencia era desleal y desigual para la industria conservera peruana ¿Desde cuándo se produce esta situación?

A partir del TLC con Tailandia, pero especialmente con la baja de los aranceles a cero de conservas para cualquier país. Además, este TLC aparentemente no preveía temas laborales, como los prevé el TLC con EE.UU., que jugaba en nuestra contra. Ahí si aceptamos (las condiciones del TLC con EE.UU.), y cuando jugaba a nuestro favor no lo pusimos.

¿Cómo respondieron ante esta situación?

Somos el único gremio pesquero que reclamó por esa proliferación de conservas que hace dos años ya era grande, pero que ha seguido creciendo, y sigue creciendo. En los dos últimos años han crecido en 58 por ciento estas importaciones.

Entonces, nosotros reclamábamos en esa época de que, a pesar de que había claros indicios de dumping y claros indicios de incumplimientos de las normas laborales y de derechos humanos. Que producir una conserva sale más caro que el precio de venta del producto en el Perú. Entonces evidentemente, la lata tiene un precio internacional, el aceite tiene un precio internacional, el atún tiene un precio internacional, entonces, aquí no hay milagros.

Pero, sin embargo, nadie hizo nada, ni en el Ministerio de Comercio Exterior, ni en el Ministerio de la Producción del Gobierno pasado. Y así se ha ido pasando el tiempo hasta ahora, que tuvo que ocurrir una cosa grotesca de encontrar en Qali Warma gusanos en estas conservas importadas, para darnos cuenta de esto. Pero si sabíamos que estos señores en general no cumplían ni las leyes pesqueras ni las leyes laborales ¿Qué nos puede sorprender que no cumplan las normas sanitarias? Ha tenido que pasar esto para que el asunto se haga de público conocimiento, y ahora todo el mundo está preocupado por ver cómo se resuelve. La competencia contra la conservería peruana, por parte de China y de otros mercados ha sido y es desleal.

¿Cuál es su diagnóstico sobre el Estado peruano y las oportunidades para la industria pesquera?

Tengo 30 años en pesca, y no he visto a ningún país pesquero en el mundo cuyo gobierno compre productos pesqueros a la competencia en vez de comprarles a los nacionales. Que me digan qué país pesquero compra productos que puede producir en su país a terceros países. Eso es ‘Made in Perú’, solo ocurre en el Perú.

Yo me quedo con la frase de Gastón Acurio, de que ojalá los peruanos compren más a las industrias peruanas, para que los pescadores peruanos tengan más trabajo, y no subsidiar el trabajo de pescadores tailandeses u obreros chinos.

¿A qué cree que se debe esta preferencia por importar cuando es obvio que tenemos todas las condiciones para desarrollar un mercado mucho más potente?

Se debe al precio. Entonces ahí la pregunta es por qué el precio es más bajo. Trataré de resumir la respuesta.  El precio es más bajo porque estos países subsidian la construcción de los barcos, subsidian el combustible de los barcos, entonces estos países tienen miles de embarcaciones subsidiadas por sus estados.

Estos países tienen una devolución de impuestos que va entre el 12 y el 15 por ciento, comparado con el 4% que a duras penas tenemos en el Perú, y que han amenazado con volverlo a bajar a 3% en el 2019.

Luego también tienen el costo laboral más bajo del mundo, contra nosotros que tenemos una rigidez laboral. Y por último, tienen la flexibilidad de incumplir con las normas sanitarias, como ha quedado evidenciado. En todos los lotes que se han revisado hasta ahora se han encontrado parásitos. Entonces, por supuesto que nosotros hemos pedido que se paralice la importación, temporalmente, hasta que no tengamos la evidencia de que ninguno de los lotes que han ingresado estén contaminados con parásitos ¿Qué pasa si algún lote viene con algo peor? ¿Tenemos que esperar que haya un muerto para decir “ahora sí vamos a parar para ver qué ocurre”?

El Estado está en la obligación de tomar medidas precautorias que protejan la salud de la población, no actuar tibiamente. Por actuar tibiamente, ya vemos cómo han ido ocurriendo las cosas.

¿Qué tan complicada es la situación para la industria pesquera?

Yo tengo una preocupación que compartir. Hace unos años tuvimos una pelea parecida, cuando se hablaba de los textiles con India y con China, y bueno, ya gran parte de la industria textil de la que nos jactábamos prácticamente ha desaparecido.

Ojalá no pase lo mismo con la industria pesquera, porque se van a quedar miles de personas sin trabajo. Y en la industria pesquera, la mayoría son mujeres, por lo que miles de trabajadoras se quedarían sin empleo. Hablamos de casi 70 industrias que tendrían que cerrar sus puertas.

¿Ha encontrado mayor receptividad de parte de este Gobierno sobre esta situación?

Nosotros hemos planteado revisar los temas de competitividad en particular para la industria pesquera, porque con quienes tenemos que competir es con estos países que tienen todo el apoyo y hasta la complicidad de los estados. No podemos nosotros tener entonces nosotros una regulación tan exagerada en algunos puntos, innecesariamente muchas veces, que nos generan sobrecostos. Es fundamental que la competitividad de las empresas se mejore, porque si no va a ser muy difícil competir en este mercado global que el Perú lo ha dejado muy abierto en el caso del sector pesquero.

Lamentablemente, no se ha avanzado mucho, tampoco se ha avanzado muchos en algunos sobrecostos, o en algunos procedimientos, como por ejemplo con las certificadoras, que precisamente ya vemos que no realizaban el mejor trabajo, como ha quedado evidenciado en el caso de las conservas de caballa contaminadas. En lo que sí hemos encontrado receptividad, es en el Ministerio de la Producción. Yo confío en que se haga efectiva más rápidamente la relación con el Ministerio de la Producción, especialmente con el viceministro de pesquería para poder trabajar en esa agenda por la competitividad del sector pesquero.

¿Cree que sea posible, a mediano o largo plazo, un subsidio de parte del Estado para la industria pesquera o, por lo menos, beneficios similares a los que se ofrecen a la agroindustria?

Yo creo que ya se ven algunos signos positivos. Exactamente estamos pidiendo lo mismo que la agroindustria, que a pesar de que ya despegó y de que ha crecido enormemente a nadie se le ocurre quitarle los beneficios. Sin embargo, a la acuicultura que todavía no ha despegado, se le retiraron.

Solo queremos que se le restituyan esos beneficios. En el resto, en el campo pesquero, no queremos subsidios, simplemente lo que nos interesa es que por lo menos el Estado peruano haga que tengamos una cancha pareja con la competencia, y no nos incline la cancha en nuestra contra, como se nos está poniendo ahora.

Hoy día en nuestro país estamos compitiendo en desventaja, cuando normalmente los mercados internos son el refugio al que las industrias acuden cuando los mercados entran en crisis por la globalización. Entonces, nosotros esperaríamos encontrar ese refugio en nuestro país, y lo que encontramos es una competencia probablemente más inclinada que en los mercados internacionales.

Además del tema tributario ¿Considera que hay deficiencias a nivel de infraestructura que impiden que la industria pesquera pueda desarrollarse a su máximo potencial?

Todos los países pesqueros del mundo tienen una infraestructura estatal muy sólida: muelles de desembarque, cadenas de frío, etc. Sin embargo, a pesar de las carencias en nuestro país, el sector privado ha desarrollado infraestructura propia para el desarrollo de sus actividades, lo que significa un sobrecosto. Pero aun así seguimos en la lucha, aunque nos encontramos con algunas deficiencias de competitividad que no podemos resolver.

Repito. Esperamos que antes de que desaparezcan las empresas pesqueras, el Estado tome una acción para que no ocurra lo mismo que con el sector textil. Quiero aprovechar para decir que las conservas peruanas sí dan garantías porque tienen los análisis y control sanitario más exigentes del mundo, con sobrecostos también, pero que nos permite decirle a la ciudadanía que los productos peruanos sirven no solo para la alimentación de sus familias, sino que también garantizan la salud pública.

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