Foto: Radio Titanka

Según la base de datos de INEI (2007), en el Perú existen 99,927 localidades, de las cuales solo un 3% son urbanas y el 97% son localidades rurales. Sin embargo, en ese 97% de localidades rurales vive ¼ de la población total del país, lo que es una clara muestra de la asimetría de la densidad poblacional del mundo urbano y rural, así como de la alta dispersión de las localidades rurales que se ubican sobre todo el territorio peruano.

Ambos parámetros (baja densidad de la población y alta dispersión) en las localidades rurales, sumados a una geografía compleja, hacen muy difícil desarrollar infraestructura en dichas zonas. A esta realidad, no escapa la infraestructura de telecomunicaciones, siendo esta la razón por la cual se tienen indicadores de conectividad tan bajos en las localidades rurales:

  • 57 mil localidades rurales no tienen ningún tipo de servicio de telecomunicaciones.
  • 70 mil localidades rurales no tienen cobertura de datos.
  • 80% de Entidades Públicas ubicadas en zonas rurales no tiene acceso a internet. Incluyendo 40 mil colegios y 4 mil postas de salud.

Dado que los operadores de telecomunicación privados prácticamente no invierten en zonas rurales, es el gobierno quien ha venido impulsando diversas políticas para desarrollar infraestructura de telecomunicaciones en estas zonas. Una de las más importantes ha sido la creación del FITEL (El FONDO DE INVERSIÓN EN TELECOMUNICACIONES) en 1,993, y que desde 1,999 viene desarrollando proyectos focalizados en dichas zonas.

Actualmente el FITEL está bajo el ámbito del MTC, y desde hace 5 años viene formulando y ejecutando un ambicioso programa de proyectos de banda ancha, que involucran en total una inversión de más de US$2,000 millones, para conectar mediante fibra óptica las capitales de provincias y distritos de 21 regiones del país, y dotar con servicios de internet a 6,979 Colegios, 3,471 Postas y 566 Comisarías en 6,633 localidades de las 21 regiones mencionadas.

Esto constituye un hito disruptivo en la historia de las telecomunicaciones del país, y permite que los peruanos de las zonas más alejadas del país puedan contar con las mismas herramientas y oportunidades que los que viven en zonas urbanas. El estado del Programa de Proyectos de Banda Ancha del MTC y FITEL es el siguiente:

  • Red Dorsal de Fibra Óptica. Adjudicada en el 2013 y finalizada el 2016.
  • Proyectos Regionales Lambayeque, Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Cusco, Tumbes, Piura, Cajamarca: todos adjudicados en el 2015, los cuatro primeros están planeados entregarse este año, y el resto a inicios del 2018.
  • Proyectos Regionales Ica, Lima, Amazonas, Junín, Puno, Moquegua y Tacna. Actualmente están en promoción y se espera que se adjudiquen a fin de año.
  • Proyectos Regionales Arequipa, Huánuco, Pasco, La Libertad, Ancash y San Martín a adjudicarse en el 2018.

Estos proyectos se adjudican mediante subastas públicas a aquellas empresas que ofrecen el menor subsidio para la implementación y operación, definido en el alcance de las Bases de los Proyectos. El monto de subsidio por cada región es importante (el promedio por región es cercano a los US$100 millones); sin embargo, el paquete de proyectos que actualmente está en promoción no ha despertado el interés que se esperaría de parte de los inversionistas privados y se corre el riesgo que algunas de las regiones que se están licitando terminen desiertas.

Hay varias razones que motivan esta fría acogida de los operadores y es importante que el Gobierno tome urgentes medidas correctivas para que estos proyectos tan necesarios para el país se puedan adjudicar y que también sumen a los esfuerzos de inversión pública que está impulsando el Gobierno en general.

Son tres los principales factores que deben ser analizados y corregidos:

  • Plazo de Instalación Insuficiente: los proyectos regionales son sumamente complejos. Los ocho primeros están demorando prácticamente tres años cada uno y el plazo determinado en bases es de 18 meses para las regiones más grandes. Entre las principales demoras se tienen aspectos que escapan a la esfera de control de los operadores, como lo son el proceso de Adquisición de Sitios para los Nodos, los acuerdos con las Empresas Eléctricas para usar sus torres, los Trámites de Autorizaciones Públicas (CIRA, PMA, DIA, derechos de vía, licencias municipales) o la Conexión con Servicios Públicos de Electricidad y Agua para los nodos de la red.
  • Obligaciones que generan incertidumbre: si bien los agentes privados pueden asumir riesgos, lo que no pueden asumir es incertidumbre porque es muy difícil de evaluar su impacto. Ejemplos de aspectos que generan incertidumbre en las licitaciones son la obligación de conexión de un número indeterminado de Instituciones Públicas Adicionales, el establecimiento de un Factor de Competencia en base a tarifas que ya son deficitarias, la falta de una definición objetiva de la obligación de cobertura de servicios en cada localidad, o no tener certeza del tiempo en que se debe operar a título gratuito una red de fibra que en teoría se debe entregar a los 18 meses pero que podría tener un plazo mayor.
  • Monto de Subsidio Insuficiente: es tal vez el punto más sensible, porque más allá de solucionar los sobrecostos originados por los dos factores previamente señalados, el monto de subsidio es inferior al costo de los proyectos. El alcance de las Especificaciones Técnicas y Obligaciones derivadas en estos nuevos proyectos supera largamente a los proyectos previos, pero el subsidio no ha aumentado en la misma magnitud. Es una situación complicada que le resta atractivo a los proyectos que ya de por sí son complejos y riesgosos. Solo basta recordar que en las licitaciones anteriores hubo pocos postores y que las empresas adjudicadas han manifestado públicamente su preocupación por los sobrecostos en los que han incurrido para su implementación.

Estos proyectos son muy importantes para el desarrollo de las zonas más pobres del País y son un referente regional de iniciativa pública para reducir brechas de acceso a servicios esenciales de telecomunicaciones; no dejemos que se caigan. Se debe aprender de los proyectos que están siendo ejecutados; el sector Público y sector Privado deben trabajar juntos y mediante una mejor retroalimentación. Se debe diseñar mejores proyectos, con más eficiencia y donde postulen más licitadores; así generar más competencia, y por tanto, no existan regiones desiertas y se adjudiquen a los postores cuyas ofertas generen más ahorros para el país.

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Actualmente a cargo de la Vicepresidencia de Desarrollo de Negocios de Gilat Perú. Ingeniero Electrónico de la Pontifica Universidad Católica de Perú y Magíster en Administración de Negocios en Centrum. Tiene una carrera de 19 años en el sector de telecomunicaciones, y es experto en soluciones TIC aplicadas a zonas rurales. Como docente y conferencista posee una carrera de 18 años en universidades e instituciones tanto gubernamentales como privadas.

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