Competitividad

El Instituto Peruano de Economía (IPE) presentó su informe anual del Índice de Competitividad Regional para el 2017. Es la quinta vez que realiza dicho índice que consta de 45 indicadores agrupados en seis grandes pilares: Entorno Económico, Infraestructura, Salud, Educación, Laboral e Instituciones.

Al igual que años anteriores, el informe muestra que el Perú dista mucho de ser un país de resultados homogéneos, sino que por el contrario pareciera representar el desempeño de tres países distintos que agrupan regiones de mediana competitividad, baja competitividad y muy baja competitividad, si los comparamos con estándares internacionales.

En el tercio superior se ubican las Regiones Lima, Moquegua, Arequipa, Tacna, Ica, Lambayeque, Tumbes y La Libertad. El tercio medio corresponde a las regiones Madre de Dios, Cusco, Ancash, Junín, Piura, Ucayali, Ayacucho y San Martín. Por último, están las regiones de Pasco, Apurímac, Amazonas, Huánuco, Puno, Huancavelica, Loreto y Cajamarca (estás dos últimas continúan siendo las regiones menos competitivas por tercer año consecutivo).

El resultado tampoco significa que exista uniformidad dentro de cada región. Al contrario, hay también una gran asimetría de los índices de competitividad para cada una de las regiones. Por ejemplo, en la Región Lima, el contraste es abismal en lo que corresponde a Lima Metropolitana y Lima Provincias, más aun considerando a la población que vive en zonas rurales versus la población urbana.

En cualquier caso, los resultados demuestran que existe una relación importante entre la competitividad y el desarrollo económico y social. Las regiones más competitivas son las de mayor crecimiento económico, mientras que las regiones menos competitivas son también las de mayor incidencia de pobreza.

Dentro de este contexto cabe preguntarse ¿cuáles son las estrategias más efectivas que puede tomar el Estado para incrementar la competitividad regional del país, que reduzcan la asimetría e inequidad entre regiones y que generen los resultados más rápidos y con el mejor ratio costo-beneficio?

En ese sentido, una de las estrategias de mayor eficacia es la de definir una Política de Estado que fomente el desarrollo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación). La relevancia de las TIC se puede apreciar en innumerables aplicaciones que han aumentado la competitividad de varios países, dado que el espectro de soluciones TIC provee alternativas que impactan positivamente en los indicadores que componen los seis pilares que forman el Índice de competitividad, tal como se muestra a continuación:

Entorno Económico: La mayoría de indicadores que constituyen este pilar son la consecuencia del desarrollo de los demás pilares que, como se describe a continuación, pueden recibir un soporte significativo de parte de las TICs. Particularmente los indicadores financieros de este pilar tienen correlato directo con las TIC, dado que para la disponibilidad de servicios financieros es requisito necesario que exista conectividad y tecnología asociada.

Infraestructura: Es innegable que conectar con carreteras a los distintos pueblos del país promueve el desarrollo e integración, y es lo deseable, pero es muy complicado dada la geografía del país y lo disperso de las localidades (hay más de 90 mil localidades en el Perú). Sin embargo, llevar conectividad para proveer servicios de telefonía móvil e internet es más rápido y barato comparativamente, y con ello también se promueve desarrollo e integración.

Salud: Según los ratios de población de la OMS, en Perú se requieren alrededor de 25mil médicos, de los cuales sólo hay 8 mil, que a su vez se concentran en las zonas urbanas (sólo en Lima metropolitana está el 50% de médicos del país). Por el lado de doctores especialistas, Perú cuenta sólo con 0.4 especialistas por cada 1000 habitantes vs los 1.9 de los países de la OECD. Soluciones de Tele-Salud son mucho más eficientes y rápidas de implementar que “producir” más médicos e incentivarlos a que vayan a provincias y más aún a zonas rurales.

Educación: De acuerdo a la Evaluación Censal del Minedu, en Cajamarca el 41% de estudiantes de Matemática de 2° de Secundaria están en un nivel “Previo al Inicio” y sólo 7% tiene resultados “satisfactorios”. Si se analiza la población rural de Cajamarca, el 41% sube a 57% y el 7% baja a 2.5%. Soluciones de Tele-Educación son también más eficientes y rápidas que solucionar todos los problemas del magisterio, incluyendo la realidad de muchas escuelas rurales que son unidocentes.

Laboral: El Tele-Trabajo, la Tele-Capacitación especializada o los emprendimientos digitales tan de moda ahora, son también ejemplos que pueden impactar positivamente este pilar.

Instituciones: En este pilar se encuentran indicadores como la ejecución de la inversión pública, percepción de la gestión pública o criminalidad. Soluciones de Gobierno Electrónico y de Tele-Seguridad son las adecuadas.

Una Política de Estado implica que los distintos sectores del Gobierno trabajen bajo una misma visión y de manera coordinada, para un eficiente uso de las TIC que son por naturaleza transversales.

Distintos proyectos liderados por los ministerios adolecen justamente de ese nivel mínimo de orquestación, dado que funcionan como silos en los que cada uno hace sus planes e intervenciones de manera separada.

Hay noticias optimistas, por cierto, como la próxima creación del Viceministerio de las TIC dentro del MTC, que deberá fungir como articulador de las TIC en el Estado. Sin embargo, es importante señalar que esa medida es necesaria pero no sería suficiente, ya que la visión de las TIC debe ser parte del discurso y atención del Presidente y del Premier.

Como dice el dicho, “las escaleras se barren de arriba hacia abajo”. Una Política de Estado debe incluir también al CEPLAN, Acuerdo Nacional, academia y sector privado. Debe crearse un ecosistema de flujo virtuoso.

Finalmente, no es cuestión de “inventar la rueda”. Se puede empezar haciendo “benchmarking internacional” de políticas TIC que han funcionado, y adaptarlas a nuestra realidad; esa es la ventaja de los que empiezan luego.

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Actualmente a cargo de la Vicepresidencia de Desarrollo de Negocios de Gilat Perú. Ingeniero Electrónico de la Pontifica Universidad Católica de Perú y Magíster en Administración de Negocios en Centrum. Tiene una carrera de 19 años en el sector de telecomunicaciones, y es experto en soluciones TIC aplicadas a zonas rurales. Como docente y conferencista posee una carrera de 18 años en universidades e instituciones tanto gubernamentales como privadas.

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