Caos vehicular
TRAFICO DEL METROPOLITANO EN LA VIA EXPRESA. FOTO LINO CHIPANA

Uno de los temas cotidianos de reporte en la TV es ver el caos vehicular que nos cuesta en promedio entre “(…) tres y cuatro horas diarias pierde una persona que se transporta en servicio público o privado en Lima Metropolitana, que puestas en valor representan US$ 4 mil millones al año”[1].

Observamos en nuestras calles el incremento de autos particulares de toda gama, lo cual nos muestra (queramos o no) que hay un sector de la población peruana que ha mejorado en sus ingresos pudiendo comprar un auto nuevo o usado, pero que también puede pagar un taxi en forma cotidiana para llegar a su trabajo.

Aquí me detengo un momento para advertir que al 2015 se tenía un registro de taxis formales que sumaban 180,000 en Lima y Callao[2], sin contar los taxis que han surgido a través de las aplicaciones de empresas tecnológicas que ofrecen “ridesharing” (UBER[3], por ejemplo) que forman parte de la denominada “Economía Colaborativa”[4], además de los informales.

Un dato adicional. Según la Ley 24827 (vigente) se obliga a los choferes profesionales  independientes a estar registrados en el Sistema Nacional de Pensiones y, a su vez, estar al día en sus pagos de aportaciones para poder hacer alguna gestión ante el Gobierno Central, Gobierno Local y otras entidades.

Es cierto que hay algunas intenciones de mejora en el transporte público en la Capital (pues en las provincias está al libre albedrío) como el Línea 1 del Metro de Lima, el Metropolitano, el Corredor Azul. También lo será la Línea 2 del Metro de Lima y Callao, primera línea de Metro Subterráneo, la cual permitirá llegar de Ate Vitarte al Callao en solo 45 minutos y transportará a 660,000 personas diarias.

En este contexto, resultaría pertinente analizar la posibilidad de aprobar una Ley que regule un impuesto circular para todo aquel que tenga vehículo, automóvil, camioneta, station wagon, moto, camión, buses y omnibuses, y que este impuesto sea excluyente (que no se pueda pagar al mismo tiempo que el Impuesto al Patrimonio Vehicular, impuesto que solo pagan los que adquieren un auto nuevo y que se encuentra bajo la administración de Lima Metropolitana SAT).

Este impuesto a la circulación “(…) podría interpretarse como una tarifa al usuario o como un impuesto como contrapartida de ciertas prestaciones, ya que los que pagan son quienes más utilizan la infraestructura de caminos”[5].

Algunos criterios rápidos para la aplicación del impuesto podrían ser la cilindrada del motor del vehículo o su antigüedad, pues las revisiones técnicas no funcionan. Recordemos que el “(…) Parque automotor del Perú [subió] a 2,6 millones de vehículos en [el] 2016”[6]. Con la recaudación de los ingresos provenientes de dicho impuesto se podría financiar la mejora y mantenimiento de las pistas de nuestras ciudades. 

[1] http://diariocorreo.pe/economia/lima-pierde-4-mil-mlls-por-el-trafico-vehicular-584496/

[2] Resolución Gerencial 1569-2015-MML-GTU  de fecha 29 de diciembre de 2015

[3] http://www.eltiempo.com/datos/como-esta-uber-en-el-mundo-63460

[4] https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/7806/La-economia-colaborativa-en-America-Latina.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[5] América Latina tras una Década de Reformas. Progreso Económico Social. Informe 1997. BID

[6] http://gestion.pe/empresas/parque-automotor-peru-subira-26-millones-vehiculos-2016-2163406

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